Verdaderos Ingenieros

Purificación biológica de aire de interiores, proyecto FONDEF de Alberto Vergara

05 noviembre 2014

Este proyecto busca investigar, desarrollar y validar los principales aspectos operacionales de un sistema de purificación biológica de aire de interiores, donde estén presentes contaminantes modelos en mezcla con benzo(a)pireno (BaP),hidrocarburo aromático policíclico (HAP), que es generado por el tráfico, la combustión de leña y la actividad industrial, de alta toxicidad para el ser humano.

La contaminación es un grave problema que afecta a nuestro país, especialmente a las ciudades más conglomeradas con mayor presencia de industrias y en aquellos lugares donde la leña es usada constantemente para calefacción. De esta manera, durante los últimos años no solo hemos crecido económicamente como país dentro del continente sino que este crecimiento ha conllevado una serie de cambios, como aumento en la población, expansión de los límites de las ciudades, aumento de demanda en productos y servicios, aumento en la basura lo cual, finalmente, se relaciona con un aumento en la contaminación general del ecosistema.

Hoy en día, Chile tiene serios problemas de calidad del aire, principalmente aerosoles y sustancias tóxicas del aire. Los aerosoles son ubicuos en el ambiente y tienen un gran efecto sobre el clima y la salud pública. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) son uno de los grupos más destacados de contaminantes tóxicos del aire. Se originan principalmente de la combustión incompleta de material orgánico, como de la quema de biomasa y combustión de combustibles fósiles y que residen en gran medida en las partículas finas en el aire que pueden ingresar profundamente en los pulmones humanos.

“La exposición crónica a estos niveles de HAP (según los últimos índices de contaminación que se registró en algunas ciudades de Chile) aumenta 10 veces la probabilidad de contraer cáncer de pulmón o testicular en los hombres”, argumenta el investigador.

La contaminación de HAP no es sólo inducida por el uso de combustibles fósiles en automóviles y combustión residencial de leña, sino también por la actividad industrial, la cual se ha convertido en la principal fuente de tóxicos del aire tanto de gas como fase sólida, disminuyendo de forma importante la calidad del aire urbano en espacios abiertos así como en el interior de edificaciones (casa, edificios públicos, centros comerciales, etc). Lo cual se agrava con la contaminación propia generada en el interior de estas construcciones. Por ejemplo compuestos orgánicos volátiles presentes en las pinturas, solventes, pegamentos, etc.

A pesar de la abundancia de pruebas que relacionan la exposición a compuestos orgánicos volátiles y otros tóxicos en el aire de interiores con diversos efectos sobre la salud, sólo unos pocos informes que evalúan las posibles tecnologías de reducción existentes actualmente se encuentran disponible. Como se puede observar, una gran mayoría de estos tóxicos del aire provienen desde el exterior, situación que se agrava cuando existe una baja calidad del aire exterior que permita ventilar los espacios interiores y mejorar así la calidad del aire, además de la mayor concentración de contaminantes presentes en el exterior producto de la combustión de biomasa para calefacción. Es por esto último necesario buscar, estudiar e investigar tecnologías que permitan la eliminación de los contaminantes de interiores sin tener que ingresar aire exterior.

Por esto último se plantea la necesidad de desarrollar un estudio de investigación aplicada que permita establecer los parámetros críticos de eficiencias de biodegradación de mezclas de contaminantes de interiores, incluyendo al BAP como modelo de biodegradación de los HAP, que permita establecer los criterios de escalamiento para la potencial aplicación de tecnologías biológicas para la purificación de aire de interiores.

Según explica el académico, actualmente, los purificadores biológicos han mostrado un potencial en la purificación de aire de interiores, pero están limitados por su baja capacidad de tratamiento. Por esto, la propuesta  es encontrar soluciones que permitan aplicar otras tecnologías para transferir de forma más eficiente los compuestos orgánicos volátiles (COV) a una fase acuosa/biopelícula, y una alternativa para esto, sería a través de la utilización de hongos filamentosos.

El profesor Vergara lleva 11 años trabajando en el desarrollo de tecnologías biológicas para la filtración de COVs y utilizando hongos para la eliminación de malos olores, demostrando la alta capacidad de degradación que tienen en comparación con las bacterias.

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