comunidad ingeniera

18 junio 2018

Alumnos de Ingeniería compiten por desarrollar un hormigón de bajo impacto ambiental

Desde relaves mineros a vidrio usaron los estudiantes del curso de Materiales de la Construcción. Las probetas fueron evaluadas también según resistencia y durabilidad.

Con una competencia, alumnos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas, de la especialidad de Obras Civiles, concluyeron el curso de Materiales de la Construcción.

 

El desafío -que se llevó a cabo el miércoles 13 de junio en el UAndesLab- consistía en crear un hormigón más ecológico, cambiando alguno de sus materiales con el objetivo de reducir su impacto ambiental.

 

“La producción de cemento -explica el profesor a cargo de este ramo, Álvaro Paul-  es responsable de entre un 5% a 8% de la emisión de CO2 a nivel mundial. Una de las razones del tremendo impacto ambiental que genera es que el hormigón es el material más utilizado por el hombre después del agua, ya que es barato y sus materiales componentes se encuentran disponibles en todo el mundo. En promedio, cada año se produce alrededor de 3 toneladas de hormigón por persona”.

 

Junto con lograr un hormigón de bajo impacto ambiental, el material producido por los alumnos debía maximizar su resistencia y durabilidad como parte de la competencia. El mejorar los tres aspectos en forma conjunta es un desafío complejo de producir, incluso para ingenieros civiles titulados.

 

Para ello, los alumnos seleccionaron diferentes materiales para cumplir con estos objetivos múltiples. Unos optaron por un tipo de relave minero, subproducto de la producción de molibdeno y que genera un gran impacto ambiental; otros usaron aserrín, vidrio y plumavit; y también hormigón y ladrillos reciclados para reemplazar los áridos y parte del cemento.

 

De esta forma, cada uno de los ocho equipos debía crear dos probetas cilíndricas de su hormigón ecológico, las cuales fueron puestas a prueba el día de la competencia utilizando básicamente dos instrumentos: una prensa de compresión para la medición de la resistencia; y otro donde, a través de cargas eléctricas que pasaban de un extremo a otro de la probeta por medio de dos placas metálicas, se puede evaluar indirectamente su durabilidad.

 

“Si bien es difícil lograr cumplir con los tres requisitos: reducir el impacto ambiental y lograr una resistencia y durabilidad significativas, estamos muy conformes con el trabajo y desempeño de los alumnos. Todos los grupos entendieron la complejidad del desafío y lograron encontrar materiales que, de forma novedosa, pudieran producir un hormigón más sustentable. Independiente de los resultados finales de la competencia, pudieron verse enfrentados a un problema va a ser de urgencia creciente para los ingenieros civiles durante las próximas décadas”.

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